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La historia de Aruba como destino multicultural comenzó en San Nicolás a principios de siglo 20, y la ha llevado a convertirse, con sus poco más de 15 mil habitantes, en la segunda ciudad más grande del país caribeño.

Su nombre en neerlandés en Sint Nicolaas, y su crecimiento lo debe a la apertura de la refinería que atrajo a personas de todas las nacionalidades lo que confirió al poblado un aire pluricultural y laboriosa pero también unida y acogedora.

Rica en historia, cultura y arquitectura, es un fiel reflejo de sus habitantes y su vida cotidiana. La ciudad está llena de dualidades: antigua y moderna a la vez, fuerte y tradicional, pero en constante evolución.



La ciudad de San Nicolás cuenta con tres museos singulares, uno de ellos es el Museo de la Industria que está ubicado dentro del histórico edificio Art Deco de la antigua Torre de Agua de San Nicolás, con una exhibición interactiva y muchos documentos históricos y objetos que cuentan la historia de las islas y su transformación industrial en casi 200 años.

Los otros dos museos son el Museo Comunitario, que abrió sus puertas en el 2017 en la famosa Nicolaas Store; y el museo Exhibición Carnaval Euphoria, que presenta la historia, el patrimonio y el impacto cultural y social de la temporada de Carnaval de Aruba.

Pero más allá de sus museo, caminar por las calles de San Nicolás es una experiencia muy agradable, no sólo por el ambiente sino por la decoración que con murales tiene la calle principal.

Además, la ciudad está a un paso de Baby Beach, Boca Grandi ofrece el lugar perfecto para ver a los profesionales del kitesurf en acción; y es el hogar de uno de los lugares más populares de Aruba, Saco di Felipe que lleva más de 65 años ofreciendo delicias caribeñas, como pollo, costillas o chuletas fritas y chirriantes, plátano, papas fritas caseras, y Johnny cake.

Por eso y más, San Nicolás es un destino imperdible en el Caribe.




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