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Si bien, el West End Pond, fue en otra época un centro de producción de sal, con el paso del tiempo se ha convertido en una de las Áreas Importantes para las Aves (IBA, por sus siglas en inglés) de Anguila, de propiedad privada pero sin ninguna categoría que lo proteja.

Se trata de un humedal de agua salobre de 16 hectáreas de propiedad privada, que está dividido en dos secciones por un camino de acceso o calzada que permite observar con claridad diversas especies mientras se alimentan, anidan y se bañan en las cercanías.

Si bien, el lado oeste está parcialmente restringido debido a un proyecto turístico, la parte abierta al público permite la observación de aves zancudas en las aguas poco profundas o marismas cercanas al camino.



Imagen Jackie Cestero de Nature Explorers Anguila

En el lado este, los visitantes pueden observar fácilmente especies desde su vehículo o caminando por el borde de la calzada.

También es posible ver algunos muros de piedra, vestigios de la antigua producción de sal, que proporcionan hábitat de reproducción para especies como la cigüeñuela cuellinegra, y a chorlitos y correlimos durante las migraciones de primavera y otoño.

La calzada se convierte en un camino de arena con instalaciones turísticas en la costa de Shoal Bay West, proximidad que atrae a varias especies de charranes al amanecer y al atardecer, ya que se posan en las paredes rocosas durante la mayor parte del año.

Imagen Jackie Cestero de Nature Explorers Anguila

En los meses de verano, las gaviotas también se sienten atraídas por este humedal, y los charranes mínimos anidan aquí.

A pesar de su valor ecológico, West End Pond enfrenta amenazas derivadas de actividades humanas, incluyendo el relleno parcial con marga para estacionamientos, el vertido de desechos de jardinería, la tala de vegetación para el desarrollo y la desorientación de tortugas marinas por la iluminación artificial de los complejos turísticos cercanos.

El uso del suelo es mixto, incorporando la conservación de la naturaleza y la investigación junto con el turismo y la recreación, lo que subraya la necesidad de una gestión equilibrada para preservar su papel en el ecosistema de humedales de Anguila.




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