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El papel de las abejas en la sostenibilidad ambiental ha estado sobre la mesa ya varios años, y es muy sabido su papel prioritario en la polinización siendo responsables de polinizar el 35 por ciento de la producción mundial de alimentos, lo que las convierte en un eslabón esencial en la cadena alimentaria mundial.

También es sabido que la apicultura enfrenta desafíos que ponen en riesgo a la población de abejas y, evidentemente a la cadena de producción de la actividad, afortunadamente han sirgido iniciativas como la del Colectivo Apícola Iyanola (IAC por sus siglas en inglés) de Santa Lucía que tiene, entre otros objetivos, educar a los habitantes del Caribe sobre la apicultura y las maravillas de las abejas.

Entre sus actividades de difusión está la «Excursión apícola y tour de apicultura» que brinda una breve historia sobre la apicultura en Santa Lucía, además de compartir datos interesantes sobre las abejas, la miel y las estrategias que se utilizan en Santa Lucía para proteger a las abejas en peligro de extinción.



El objetivo del tour es desarrollar relaciones simbióticas y ecológicas con la naturaleza, lo que apoya la conservación de los bosques y la expansión de la industria apícola, en este contexto es que se hace una visita a una colmenta para descubre cómo los componentes de la colmena trabajan juntos para proporcionar un hogar excepcionalmente seguro y funcional a estos importantes insectos.

También se puede probar la miel producida por las abejas, específicamente la exótica miel de mangle negro del sitio Ramsar local, reconocido mundialmente.

Parte de la experiencia es realizar una vela con láminas de cera de abeja, las cuales tienen un aroma delicioso y son muy fáciles de hacer; además, se pueden probar otros productos de belleza naturales y disfrutar de comidas elaboradas con miel.

Para contratar un tour con el Colectivo Apícola Iyanola se puede visitar el sitio oficial de la agrupación siguiendo este link.

Pero más allá de un atractivo turístico el IAC, nombrado con el nombre indígena de Santa Lucía, busca más que educar sobre la importancia de las abejas.

El colectivo Iyanola nació con la intención de ofrecer miel pura de buena calidad al mercado local, con la posibilidad de exportar sus productos a la región y a nivel internacional lo que no fue posible debido a las restricciones al comercio internacional.

Además, la disminución gradual en la producción de miel debido a una combinación de factores como los efectos del cambio climático, la pérdida de forraje viable debido a la actividad humana y el uso de productos químicos tóxicos en el sector bananero para combatir la Sigatoka negra, lo que ha impactó en la economía de los miembros, motivó la reorientación del objetivo hacia la producción de paquetes de abejas para la venta, la fabricación de equipos para colmenas y la capacitación de nuevos apicultores que deseaban ingresar al sector.

Actualmente, el grupo cuenta con 7 apiarios, que albergan un promedio de 190 a 280 colmenas, y vende la miel producida a particulares, supermercados y tiendas de souvenirs en toda la isla.

Además, los miembros de la organización se especializan en la reubicación de enjambres silvestres de edificios comerciales y residenciales.

Desde 2019, a través del Programa de Pequeñas Donaciones (SGP) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) en Santa Lucía el Colectivo logró obtener una subvención para implementar un programa de innovación, en cooperación Sur-Sur, en el sector apícola en siete países del Caribe, que además de Santa Lucía, incluye a San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Dominica, Granada, Samoa y Trinidad y Tobago.

Con esta iniciativa el Colectivo espera impulsar el desarrollo de una industria apícola regional Sur-Sur, donde todos los países participantes se beneficiarán de la ventaja competitiva derivada del esfuerzo colectivo en la producción de colmenas y productos apícolas.




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