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La isla de Granada, en el Caribe, es bien conocida por sus playas semi vígenes, su sazón gastronómico producto de sus famosas especies y su ambiente cálido y relajado, si embargo, en su pequeño territorio guarda muchas más experiencias por descubrir.

Una de ellas son los manatiales hirvientes de River Salle, que representan un fenómeno geológico único en la isla.

Ubicadas en River Sallee, una pequeña comunidad de entorno rural, ubicada en la parroquia de San Patricio, que ofrece una visión general del estilo de vida tradicional granadino, las piscinas de aguas sulfurosas de las cuales escapan constantemente burbujas de gas con temperaturas de alrededor de 35 grados centígrados son el atractivo principal de este poblado.



La piscina más grande, que contiene agua con un tono terroso, tiene 5 metros de circunferencia y 2 metros de profundidad es la más visitada de todas pues resulta realmente placentero remojarse en ella.

Los turistas y locales un chapuzón en la piscina o a que los guías locales les froten la piel con la relajante mezcla terrosa que mejora su apariencia y sensación.

Las piscinas más pequeñas están llenas de agua clara y salada, y aún cuando es calientita, no resultan tan atractivos como la alberca mayor.

Las albercas están rodeadas por canales de escorrentía donde normalmente se pueden observar depósitos de azufre de color amarillo anaranjado, lo que representa una vista digna de apreciarse.

También hay una masajista en la propiedad, que utiliza aceites de aromaterapia para relajar el cuerpo y llegar a los puntos correctos.

Además, las aguas termales tienen un significado religioso tradicional para los bautistas que realizan rituales aquí.




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