En Guadalupe, la naturaleza no solo se admira en bosques o senderos: se cultiva, se narra y se comparte en jardines excepcionales, uno de ellos es el Jardín Botánico Deshaies que ofrece un tranquilo paseo entre la sorprendente flora de las Antillas.
Diseñado por el renombrado arquitecto paisajista Michel Gaillard, a quien se le atribuye la creación de la profesión de «paisajista de interiores» en la Francia metropolitana y fue el impulsor del sindicato homónimo.
El jardín fue adquirido en la década de los setenta por el comediante Coluche, amigo de Gaillard quien había establecido un vivero de palmeras en Guadalupe para abastecer su negocio parisino.
En 1985, Coluche le pidió a Michel Gaillard que cuidara y mantuviera su propiedad a cambio del uso del terreno para instalar allí su vivero, desafortunadamente, un año después, el cómico falleció, tras lo cual el paisajista adquirió la propiedad y emprendió el enorme reto de transformarla en un jardín botánico.






La construcción de este parque de ocio floral y animal de 5 hectáreas se llevó a cabo en 14 meses, con la participación de 40 empleados, todos ellos de Deshaies, quienes fueron capacitados en el trabajo durante el desarrollo de la obra.
El proyecto fue dirigido por Michel Gaillard, y contó con Didier Rousselle, como arquitecto paisajista además colaboraron Richard Routhier; y Daniel Puget.
El jardín está dividido en siete mundos, uno de ellos es el mundo del Asia tropical con un gran estanque soleado donde se bañan plantas acuáticas, papiros y carpas koi japonesas.

Además, están el mundo de los exploradores que guarda una increible colección de la vegetación endémica de las Antillas; el mundo de las palmeras que consiste en un espacio encantador que invita a viajar de continente en continente; el mundo árido que presenta una colección de plantas suculentas que incluye cactus, euforbias y agaves; y el mundo de los árboles tropicales ubicado en una vasta pradera que se abre al mar Caribe enmarcado por enormes árboles ornamentales.
También cuenta con el llamado mundo simple que sigue el modelo de los jardines monásticos medievales y está destinado al cultivo de plantas con propiedades medicinales; y el mundo Caribe húmedo donde la vegetación prolifera rápidamente y especies de infinita variedad se entremezclan, creando un paisaje suntuoso.


