Majestuoso, misterioso y cautivador, el volcán La Soufrière es el corazón palpitante de Guadalupe.
Apodada «la anciana», esta montaña viviente se alza a mil 467 metros en la isla de Basse-Terre y es un símbolo icónico de las Antillas Menores.
En su cima, las fumarolas danzan sobre la roca volcánica, señal de la incesante actividad del gigante geotérmico.
Tanto si eres aventurero como si simplemente sientes curiosidad, recorrer La Soufrière te promete una experiencia inolvidable.
A continuación te compartimos cinco puntos que no puedes perderte cuando vengas a conocerla:
1. Les Bains Jaunes

Estas piscinas naturales de agua caliente, calentadas por la actividad volcánica, son un verdadero regalo de la naturaleza. Además de su temperatura relajante, las aguas ricas en minerales ofrecen beneficios terapéuticos, perfectos para recuperarse después de una larga caminata.
2. Sendero Pas du Roy

Un sendero histórico que conecta Les Bains Jaunes con Savane à Mulets a lo largo de 30 minutos se disfruta de un exuberante bosque tropical repleto de helechos arborescentes, flores tropicales y grandes árboles que dan sombra.
3. Savane à Mulets

A mil 140 metros de altitud, está esta meseta con impresionantes vistas de islas cercanas como Marie-Galante y Les Saintes. Antiguamente un aparcamiento, ahora cerrado debido a un deslizamiento de tierra, este lugar ventoso es perfecto para un descanso antes de la subida final.
4. Chemin des Dames

Un sendero rocoso que asciende gradualmente durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos. A lo largo del camino, pasará por fascinantes puntos geológicos como el deslizamiento de tierra de Faujas, causado por una erupción en 1798, y la gran falla, por donde el dióxido de carbono escapa silenciosamente. La vegetación se vuelve escasa, reemplazada por áridos paisajes volcánicos cubiertos de coloridos musgos y helechos bajos.
5. La cima

A mil 467 metros sobre el nivel del mar, le espera una vista panorámica de las islas de Guadalupe. En un día despejado, podrá ver Dominica, Terre-de-Haut, Terre-de-Bas y Marie-Galante. La sima de Tarissant, con sus potentes fumarolas de azufre, domina el paisaje, mientras que los cráteres Dupuy y Napoleón completan el impresionante paisaje natural.
El viaje de ida y vuelta dura entre 3 y 4 horas dependiendo de tu ritmo, así que planifica paradas de descanso para disfrutar plenamente de la experiencia.


