
No es de extrañar que las 11 mil 300 hectáreas de El Yunque National Forest sean uno de los destinos más visitados en Puerto Rico.
El brumoso bosque verde esmeralda, ubicado en el extremo noreste de la isla, cuenta con ondulantes montañas y una enorme biodiversidad.
Aquí, los sitios a mayor altura reciben más de 500 centímetros de lluvia por año por lo que una chaqueta de lluvia, botas para caminar impermeables y alguna ropa seca, son necesarios para disfrutar al máximo la experiencia.

El espacio cuengta con diversos senderos en los cuales se pueden ver unas 240 especies de plantas y una gran variedad de aves y otras criaturas pequeñas, entre las que se cuenta la mascota local, la rana arborícola coquí.
El Yunque Rainforest (selva de El Yunque) ha sido desde hace mucho tiempo una preciada joya de la isla.
Se le conoce como «El Yunque» debido a un pico plano muy visible dentro del área.

Su historia se remonta a los tiempos del rey Alfonso XII de España quien proclamó el área como una reserva protegida en 1876.
En 1903, el presidente estadounidense Theodore Roosevelt declaró que sería la Luquillo Forest Reserve (Reserva Forestal de Luquillo).
Otro hecho sobresaliente se dio en 1971, cuando se descubrió una nueva especie de ave en las cimas más elevadas del bosque: la reinita de Ángela.

El Yunque es el paraíso de los excursionistas, con unos 38 kilómetros de senderos recreativos.
Los senderos varían en longitud, altitud y dificultad.
Algunas excursiones populares incluyen el sendero La Coca y el Juan Diego, que llevan a estanques naturales; el sendero La Mina conduce a La Mina Falls (cascada La Mina), una caída de agua en la que se puede nadar; y el sendero Mt. Britton lleva a impresionantes vistas desde la cima del Mt. Britton (Monte Britton), a 941 metros de altura, y a su torre de observación.

Una torre de observación de más fácil acceso es la Yokahú Tower (Torre Yokahú), que tiene al lado un estacionamiento que, a 480 metros de altitud, ofrece a los visitantes vistas impresionantes de 360 grados de la isla.
Además del senderismo, hay mucho que hacer en la selva, por ejemplo estudiar las especies de plantas nativas, admirar una gran variedad de aves, incluidos los pájaros carpinteros, los pájaros mango gorgiverdes y el famoso loro puertorriqueño.

Otras opciones más vertiginosas, son volar entre el exuberante canopy en el Rainforest Zipline Park (Parque Rainforest Zipline), o disfruta de vistas de la selva a caballo por las riberas del Mameyes River (río Mameyes) en un recorrido de Carabalí Rainforest Park (Parque Carabalí Rainforest).
La selva está a aproximadamente una hora en auto de San Juan, y hay diversas empresas locales que ofrecen visitas guiadas de la zona.












