Curazao atrae cada vez más la atención de promotores e inversores inmobiliarios extranjeros, ya que la creciente complejidad del mercado inmobiliario neerlandés impulsa la salida de capitales esto de acuerdo a información difundida por la Caribbean Association of Investment Promotion Agencies (CAIPA) esta semana.
De acuerdo a la CAIPA, los largos procedimientos, las complejas regulaciones y los cambiantes marcos políticos en los Países Bajos dificultan la realización de proyectos con rentabilidades predecibles, lo que impulsa a los inversores a buscar alternativas en mercados más flexibles.
Citando a analistas del mercado, el orgaismo afirma que las islas y regiones con expansión turística se perfilan como destinos especialmente atractivos y que Curazao, con su constante crecimiento en el turismo de estancias y la demanda de alojamiento a corto y medio plazo, se considera cada vez más parte de esta tendencia.
Así mismo, los mercados internacionales suelen ofrecer plazos de desarrollo más cortos, vías regulatorias más claras y mayor margen para la creación de valor que el actual entorno neerlandés.
Para los inversores, la diversificación internacional ya no es solo una opción, sino una necesidad estratégica.
Al distribuir las inversiones entre múltiples jurisdicciones, se pueden mitigar los riesgos relacionados con la incertidumbre política y el estancamiento del mercado.
En este contexto, Curazao se percibe cada vez más como un destino donde el desarrollo puede avanzar con mayor claridad y donde la demanda impulsada por el turismo respalda modelos de negocio viables.
La CAIPA expresa que el atractivo de la isla reside no solo en su perfil turístico, sino también en su potencial para desarrollos de uso mixto, proyectos residenciales y bienes raíces vinculados a la hostelería.
«Si bien Curazao cuenta con su propio marco regulatorio y procesos de planificación, estos suelen percibirse como más fáciles de gestionar en comparación con las condiciones cada vez más restrictivas de los Países Bajos», señala el texto.
Dado que persiste la presión sobre el sector inmobiliario neerlandés, Curazao podría seguir beneficiándose de este cambio en el interés de los inversores hacia el exterior.
El reto para la isla será equilibrar la entrada de capital con el desarrollo sostenible, garantizando que el crecimiento contribuya a la economía local sin ejercer una presión excesiva sobre la infraestructura, la asequibilidad de la vivienda ni el medio ambiente.


