Pese a los desafíos logísticos y pedagógicos, la decisión de trasladar los talleres del Centro de Arte de Haiti a las inmediaciones de la calle Capois y la avenida Christophe, resultó acertada a decir de los directivos del lugar, pues la mudanza permitió que varios participantes redescubrieran su práctica artística, algunos formaron asociaciones y otros descubrieron una nueva pasión.
Al analizar los logros del Centro durante el 2025, se destaca el taller de escultura de André Eugène, quien confesó que su práctica artística seguía generando incomprensión en su nueva comunidad, pero, convencido de que el taller podría contribuir a transformar la perspectiva de la comunidad y facilitar la integración del artista logró posicionarlo, logrando la inscripción de quince participantes, entre ellos ocho mujeres, quienes tuvieron la oportunidad de reconectar con una práctica que se habían visto obligados a abandonar.
Para la mayoría de los participantes, como Dearlanda Morice, fue una primera experiencia. Sin conocimientos previos de escultura, demostró ser una de las más apasionadas.
Originaria de Delmas 19, tuvo que refugiarse en el sur con sus padres debido a la inseguridad. Aunque inicialmente no estaba inscrita en el taller, se unió al grupo, atraída por su dinamismo.
Dearlanda, de catorce años, era una de las participantes más jóvenes en estos talleres, que también reunían a personas mayores.
André Eugène señala que los participantes mayores eran de los más dedicados. A menudo, al mediodía, después de sus labores agrícolas, se reunían en el taller para crear.
Durante las dos sesiones, las obras de los participantes atrajeron especial atención. Las de los talleres del norte impulsaron al Centro de Arte a organizar una presentación en las instalaciones de la OGDNH para mostrarlas al público de Cabo Haitiano.
Esta exposición, celebrada del 1 al 7 de noviembre de 2025, reunió treinta pinturas acrílicas y casi ciento veinte acuarelas creadas por los participantes, incluyendo algunas obras de Ralph Allen, el responsable del taller de acuarela.

La exposición mostró plenamente el potencial de los participantes tanto en acuarela como en pintura acrílica.
La mayoría de los artistas expositores habían participado en ambos talleres, produciendo obras en ambas técnicas.
Su facilidad para alternar entre ambas demostró una notable capacidad de adaptación y expresión.
A través de sus testimonios, los participantes destacaron unánimemente la importancia del papel de los instructores en su progreso.
Saint Jacques Jean Richard, quien participó en ambos talleres, destacó especialmente el enfoque de Ralph Allen:
En el taller de pintura impartido por Mario Benjamin, el joven artista afirma haber descubierto un enfoque que se ajustaba perfectamente a su sensibilidad artística.
«Con Mario, aprendimos a liberarnos de las limitaciones académicas para dejar que afloraran nuestros sentimientos». “Pone gran énfasis en la espontaneidad y la libertad de expresión”, explica, enfatizando que este enfoque correspondía a su interés por integrar el movimiento y la danza en la pintura.
El curso de acuarela impartido por Ralph Allen se basa en rigurosos estándares técnicos y una sólida base de dibujo.
Su enfoque, centrado en la precisión, se basa en las habilidades existentes de los participantes para ayudarles a lograr un mayor control del medio.
Por otro lado, Mario Benjamin, cuya práctica se basa en la experimentación y el arte contemporáneo, promueve una filosofía de libertad total.
Su enseñanza busca liberar a los participantes de las limitaciones técnicas preconcebidas para fomentar la expresión, la intención y la exploración de los materiales.
Es esta riqueza de perspectivas la que permite al Centro de Arte estimular y revelar talentos con perfiles diversos, cumpliendo plenamente su misión de formación, transmisión y descubrimiento.



