Venerada como Patrona y Reina de Venezuela desde hace más de 350 años, la Virgen de Coromoto es una de las figuras religiosas y de identidad más importantes del país venezolano, por eso, su fiesta, que se celebra cada 11 de septiembre, es motivo de alegría y devoción.
Considerada también, protectora de los pueblos indígenas a la que se le atribuyen numerosos milagros y favores, la imagen se encuentra resguardada en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, ubicado a 25 kilómetros de la ciudad de Guanare, Portuguesa, lugar que fue construido en el lugar de la segunda aparición de la Virgen al indio Coromoto.
De acuerdo a la leyenda, en 1651, el cacique de la tribu Coromoto, perteneciente a los Cospes y su esposa, fueron testigos de una aparición celestial mientras se dirigía a sus tierras agrícolas en la montaña.
Se dice que la virgen, con un aura de divinidad, les instó en su propio lenguaje a buscar a los blancos para recibir un bautismo, garantizándoles un lugar en el cielo, pero a pesar de que la imagen le inspirará paz, el cacique, no mostró interés en conocer la doctrina cristiana ni en ser bautizado.
Pero cuando ocurrió la segunda aparición de la virgen de Coromoto, el 8 de septiembre de 1652, el lider de los coromotos intentó atrapar a la Virgen, sin lograrlo, sin embargo encontró en su mano una imagen diminuta de ella, que se convirtió en una representación tangible de su encuentro divino.

La Virgen de Coromoto es la Patrona de Venezuela desde el 7 de octubre de 1944 cuando el papa Pío XII así la declaró.
Su coronación canónica se realizó el 11 de septiembre de 1952 y desde entonces en esta fecha se celebra su día.
Cada año sus devotos acuden a misas y procesiones junto a diversas organizaciones religiosas.




