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La construcción tradicional de barcos de madera es una tradición centenaria que se practica en Carriacou y la Pequeña Martinica, en Granada que desde el 2023 forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Los hombres, mujeres y niños de las comunidades constructoras de barcos desempeñan roles y funciones específicos durante cada etapa del proceso, liderado por los carpinteros de ribera consolidados.



Las embarcaciones se construyen a partir de troncos de árboles seleccionados especialmente por las curvas y contornos naturales de la madera, y sólo durante la fase lunar adecuada, siguiendo las indicaciones de los ancianos.

El trabajo no puede comenzar en serio hasta que se haya rociado ron y agua sobre la quilla y la roda en honor a los antepasados.

Una vez terminada la embarcación, se le da una bendición tradicional y se designan padrinos, que son tradicionalmente niños menores de ocho años, y quienes son los encargados de revelar el nombre del barco, bordado en una bandera roja que ondea desde la cubierta.

Para la celebración mujeres y niñas preparan la tradicional comida ahumada y el pastel para la celebración de la botadura.

Los conocimientos y habilidades se transmiten de manera informal, mediante instrucción oral y aprendizaje práctico, fomentando la camaradería y los lazos sociales, ya que la gente se reúne en la obra para observar y participar en el proceso y celebrar los hitos.




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